¿Para qué se financia una sociedad patrimonial?
Casi todos los préstamos para sociedades patrimoniales que estructuramos nacen de una de estas cuatro situaciones; es probable que reconozca la suya:
Comprar un activo para la patrimonial
La oportunidad aparece antes que la liquidez: un edificio a buen precio, un local con inquilino solvente, la nave que completa la cartera. La operación se garantiza con los inmuebles que la sociedad ya posee y, si la compra depende de vender antes otro activo, se estructura como préstamo puente para empresas: se compra ya y se cancela con la venta. Si la garantía va a ser el propio inmueble que se adquiere, la página especializada es financiación para la compra de activos inmobiliarios.
Liquidez sobre el patrimonio inmobiliario
Hipotecar un inmueble de la patrimonial permite extraer fondos sin vender: para reformar y revalorizar un activo, acudir a una oportunidad de inversión o, con prudencia y de la mano de su asesor fiscal, repartir dividendos a los socios. La sociedad conserva la propiedad, el uso y las rentas de sus inmuebles.
Refinanciar la deuda de la patrimonial
Hipotecas que vencen sin que el banco renueve, deuda cara heredada de otra época o varias cargas dispersas que conviene agrupar. Refinanciar la deuda de la patrimonial en una sola operación, con carencia o estructura bullet si el plan pasa por vender un activo, devuelve el calendario de pagos a la realidad de las rentas.
Reorganización patrimonial
Aportaciones de inmuebles, compraventas intragrupo o separaciones de socios exigen fondos en fechas de notario que no se mueven. La financiación con garantía sobre los propios activos permite ejecutar la reorganización con su calendario notarial, sin malvender nada por el camino. La estructura fiscal de estas operaciones, eso sí, repásela siempre con su asesor fiscal antes de firmar.